La playa estaba casi vacía, solo se distinguía a simple vista las cristalinas aguas y las ardientes arenas con conchas marinas.
Nana fue la primera en pisar la playa y gritar emocionada.
-Ooooooooooooooh, ¡Esto es grande, grande, grande! ¡El agua está muy fría! ¡Me encanta este lugar! ¡¡¡Y mira que paraguas tan grande!!! -Exclamaba Nana, feliz.
-Nana, eso no es un paraguas, es una sombrilla y se utiliza para que no te de el sol-Se reía Kouta.
-¡Eh, mirad! ¡¡¡Hay muchos peces!!!-Se sorprendía Yuka.
Me alegraba verles tan felices. Al fin. Sufrieron mucho por culpa mía. Recuerdo hasta que intenté matar a Wanta, el perrito de Mayu. Pero Mayu volvería en Agosto, aún faltaba un mes.
Corrí hacia la orilla y me senté. Nana me miró y preguntó que si jugaríamos a pasarnos el balón. Me despisté y una ola me dio tal revolcón que casi pierdo una chancla. La cogí a tiempo.
Un pez me rozó el pie y me hizo cosquillas, pues, en realidad estaban todos a mi alrededor.
Nana se sorprendió, grito de la emoción y se metió conmigo en el agua.
Vimos una figura, aproximándose a nosotros.
-¡Eh, Nyu, Kouta, Nana, Yuka!-Gritó la figura, que no conseguía ver por culpa del sol.
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