lagrimas

de

cristal

jueves, 17 de enero de 2013

Capítulo 3 - La playa

Yuka estaba tan ilusionada que no pude decir que no. En realidad me apetecía ir, después de ver su brillo en los ojos, y, claro está, que si decíamos que no, se echaría a llorar.
La playa estaba casi vacía, solo se distinguía a simple vista las cristalinas aguas y las ardientes arenas con conchas marinas.
Nana fue la primera en pisar la playa y gritar emocionada.
-Ooooooooooooooh, ¡Esto es grande, grande, grande! ¡El agua está muy fría! ¡Me encanta este lugar! ¡¡¡Y mira que paraguas tan grande!!! -Exclamaba Nana, feliz.
-Nana, eso no es un paraguas, es una sombrilla y se utiliza para que no te de el sol-Se reía Kouta.
-¡Eh, mirad! ¡¡¡Hay muchos peces!!!-Se sorprendía Yuka.
Me alegraba verles tan felices. Al fin. Sufrieron mucho por culpa mía. Recuerdo hasta que intenté matar a Wanta, el perrito de Mayu. Pero Mayu volvería en Agosto, aún faltaba un mes.
Corrí hacia la orilla y me senté. Nana me miró y preguntó que si jugaríamos a pasarnos el balón. Me despisté y una ola me dio tal revolcón que casi pierdo una chancla. La cogí a tiempo.
Un pez me rozó el pie y me hizo cosquillas, pues, en realidad estaban todos a mi alrededor.
Nana se sorprendió, grito de la emoción y se metió conmigo en el agua.
Vimos una figura, aproximándose a nosotros.
-¡Eh, Nyu, Kouta, Nana, Yuka!-Gritó la figura, que no conseguía ver por culpa del sol.

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